A mi autopista. Nocturna autopista.

En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen, sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte, en esta soledad sin paredes,al tiempo que huyeron los ángulos, en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre, para salir en un momento tan lento, en un interminable descenso.Sin brazos que tender, sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible sin más que una mirada y una voz, que no recuerdan haber salido de ojos y labios, ¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?.Y mi voz ya no es mía,dentro del agua que no moja,dentro del aire de vidrio, dentro del fuego lívido que corta como el grito Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro cae mi voz

y mi voz que madura

y mi voz quemadura

y mi bosque madura

y mi voz quema dura

como el hielo de vidrio como el grito de hielo aquí en el caracol de la oreja el latido de un mar en el que no sé nada en el que no se nada porque he dejado pies y brazos en la orilla, siento caer fuera de mí la red de mis nervios mas huye todo como el pez que se da cuenta hasta siento en el pulso de mis sienes, muda telegrafía a la que nadie responde porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.

1 Comment A mi autopista. Nocturna autopista.

  1. Wilson

    Tu juego de palabras me recordó algo que leí de Gilberto Owen y un par de otros contemporáneos que gustaban de ese juego. Voy a buscar mi libro de GO.

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