El mail que no mande.

Ayer queria enviarle un mail todo ñoño. Hasta inclusive pensé en todas las palabras y todas eran arrastradas por la misma idea. Pero de pronto la idea se empezó a ir por la borda, mitigada por la ansia, mitigada por otro ciento de palabras que venia de todas partes (incluso de las 7 u 8 ventanas del messenger). Y solo quedo una imagen, la imagen de una piedra. Es decir, cuando toda la idea desaparecio -o se transformo- quedo reducida al objeto. El objeto en mi mente era una piedra.

Entonces recorde que yo tenia la piedra más bonita que alguien me ha dado. Me acorde de como es que esa piedra llego a mi. Y desde ese momento no se ha separado.

Prometo poner la foto y si algun dia las palabras no se mitigan prometo contar la historia.

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