Entre el cinismo y lo inmoral

La política es un juego de venganzas,  recurrente y perpetuo.  Lo lamentable de esto  es que dentro del nicho de los políticos esta tónica no solo es necesaria, sino admirable. En occidente House of Cards ha tenido una  gran aceptación por las intrigas, jugadas maquiavélicas, pero sobre todo la forma en como  Francis Underwood ejecuta las venganzas lo han encumbrado como el ícono que cualquier político aspira a ser.Hoy Purificación Carpinteyro argumenta:

“Me dieron una patada en la espinilla, me doblaron y me sacaron del partido en esta ocasión, pero eso no significa que el campeonato ya terminó no que la guerra ya se ganó”

La historia que sustenta ese argumento comienza con un audio dónde ella le propone a José Gutiérrez Becerril un negocio relacionado a las telecomunicaciones, donde ella fungía como un actor principal para reformar esta materia.  Después de una atropellada explicación -porque se nota claramente que la idea que quiere plantear no tiene ni pies, ni cabeza, es mas, ni siquiera pienso que sea viable- el interlocutor trata de aplazar la supuesta junta a la que ella quiere llegar. Esta claro que Purificación Carpinteyro conoce de primera mano información que puede augurar cierto éxito para el negocio que ella plantea.  Esta claro que lo que ella hace es, hasta cierto punto, legal pero no es correcto o moral. No puedes ser juez y parte de una situación tan delicada como lo es la reforma de telecomunicaciones, donde las grandes televisoras de este país como los grandes monopolios telefónicos buscan asegurar las mejores condiciones para que sus negocios prevalezcan, aun si eso significa que la población quede limitada y con herramientas inservibles para mejorar su trabajo, educación y desarrollo o los contenidos que la población consuma sean huecos, banales y carezcan de una total trascendencia para la cultura en México.

Purificación Carpinteyro no se ha dado cuenta que la posición privilegiada que tenia en la cámara de diputados en materia de telecomunicaciones le permitiría trascender la historia de este país,  no ha comprendido que este país no necesita ganar (o perder) más guerras, como la que ella plantea. Es una pena que una persona como esta haya encontrado un espacio en el PRD. Es una pena que siga siendo diputada.

Más tarde, la diputada distribuyó lo que será hoy un desplegado diciendo El enemigo no soy yo, el enemigo son los monopolios, cuando una vez más ha quedado en evidencia que la enemiga de Purificación es Carpinteyro.

 

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